CAOS Y VOLUNTAD DE PODER

Risultati immagini per black metal magic

El pensamiento de Nietzsche manifiesta todo su vigor crítico y creativo con la «doctrina» de la voluntad de poder. A partir de ella, él se propone construir una nueva interpretación de todo lo que acontece e instituir un contramovimiento respecto a la tradición metafísica y moral.

En este sentido, los temas más importantes de su filosofía –superhombre, transvaloración de los valores, eterno retorno y nihilismo– alcanzan su profundidad solamente en relación con la voluntad de poder. Un fragmento póstumo  apunta bien hacia esa posición prominente; en él Nietzsche responde a la pregunta «¿Y sabéis también qué es para mí ‘el mundo’?»:

 

«Este mundo: una enormidad de fuerza, sin comienzo, sin fin; una cantidad fija, férrea de fuerza que no se hace mayor ni menor, que no se consume sino que sólo se transforma, invariablemente grande en cuanto totalidad; una economía sin gastos ni pérdidas pero, asimismo, sin crecimiento, sin entradas; rodeado de ‘nada’ como por su límite.

No es algo difuso, que se desperdicie, ni que se extienda infinitamente, sino que en cuanto fuerza determinada, colocado en un espacio determinado y no en un espacio que estuviese ‘vacío’ en algún punto, antes bien, como fuerza en todas partes, como juego de fuerzas y olas de fuerza, al mismo tiempo uno y ‘muchos’, acumulándose aquí y al mismo tiempo disminuyéndose allí, un mar de fuerzas borrascosas anegándose en sí mismas, transformándose eternamente, regresando eternamente, con inmensos años de retorno, con un flujo y reflujo de sus formas, impulsándolas desde las más simples a las más variadas, de lo más quieto, rígido, frío, a lo más ardiente, indómito, auto-contradictorio, y, luego, una vez más, retornando de lo abundante a lo simple, del juego de las contradicciones al placer de la consonancia, afirmándose a sí mismo aun en esta igualdad de sus rumbos y de sus años, bendiciéndose a sí mismo como aquello que ha de regresar eternamente, como un devenir que no conoce ni saciedad, ni hastío, ni cansancio —:este mi mundo dionisíaco del crearse-a-sí-mismo-eternamente, del destruirse-a-sí-mismo-eternamente, este mundo-misterio de los deleites dobles, este mi más allá del bien y del mal, sin meta, a no ser que haya en la dicha del círculo una meta, sin voluntad, a no ser que un anillo tenga una buena voluntad para consigo mismo.— ¿Queréis un nombre para este mundo? ¿Una solución para todos sus enigmas? ¿Una luz también para vosotros, los más ocultos, los más fuertes, los más impasibles, los más de medianoche? ¡Este mundo es la voluntad de poder y nada más! ¡Y también vosotros mismos sois esta voluntad de poder — y nada más!

Este breve texto, a pesar de su tono oracular y afirmativo, esconde tensiones y ambigüedades. Tiene, por lo menos, tres comprensiones de la voluntad de poder, quizá incompatibles entre sí:

1. La voluntad de poder es idéntica a la vida, particularmente a la vida humana: «en todos los lugares donde encontré seres vivos encontré voluntad de poder; e incluso en la voluntad del que sirve encontré voluntad de ser señor»; «la vida misma es esencialmente apropiación, ofensa, avasallamiento de lo que es extraño y más débil, (…) imposición de formas propias, (…) porque la vida es cabalmente voluntad de poder». En cuanto vida, la voluntad de poder es caracterizada como una relación entre el mando y la obediencia, entre fuertes y débiles. Su marca es la multiplicidad, la incesante lucha entre los impulsos y las fuerzas: «la voluntad de poder sólo se manifiesta venciendo las resistencias».

2. La voluntad de poder es también apetito fundamental (Grundbegierde), impulso creativo5, voluntad de acumulación de fuerza, de intensificación del poder, voluntad de volverse más fuerte. En esa perspectiva ella sería «el principio de la vida», fuerza configuradora y dominadora que mueve todo el proceso orgánico. Su imperativo es: crecer, dominar, expandirse, estar siempre al servicio de la vida ascendente6. Todo crecimiento, expansión y dominación tienen, sin embargo, siempre un carácter perspectivo e interpretativo. En ese sentido, der Wille zur Macht es un interpretar perspectivo desde la óptica de cada viviente. La vida, como un todo, sería solamente la interpretación, la colocación de perspectivas.

3. La voluntad de poder no está sólo en el principio de la vida, sino también en el origen de todo movimiento7. En cuanto «fuerza de tensión» (Spannkraft)8, es principio del movimiento, fuerza impulsora (treibende Kraft); en cuanto «esencia más íntima del ser», hecho primigenio, ella es movimiento de totalización y organización, tratando de dar cuenta de todos los fenómenos de la vida y del mundo.

Es la configuración del caos originario y el reinstalarse siempre en los sistemas del orden, la victoria de la forma sobre el caos, sobre los elementos en flujo desordenado. Todo lo que ocurre en el mundo está concatenado como un juego de fuerzas, de quanta dinámicos de poder en eterna oposición y lucha. Así, el mundo no es más que una multiplicidad de voluntades de poder que luchan entre sí y se superan.

Nietzsche no se limita a la consideración mecánica del mundo, según la cual «la energía de todo el devenir permanece constante », sino que afirma que en el mundo de la voluntad de poder hay una «transmutación de la energía en vida, y de la vida en potencia suprema (objetiva)».

Él afirma, mas no lo prueba suficientemente, que existe un movimiento constitutivo que penetra lo orgánico y lo inorgánico, lo humano y lo cósmico. Nos proponemos investigar esa laguna, ese déficit de argumentación y prueba, a partir de la relación del caos con la(s) voluntad(es) de poder.

(Visited 18 times, 1 visits today)