EL ORDEN CRIMINAL II

ASKS

RICEVO E PUBBLICO NICHILISTICAMENTE

Invoco deseosa la bienvenida del Caos, de la Muerte, la perpetuidad del orden criminal es la vara maldita del Egoísta. El pecado de la causa Única, es la no invocación del Tango sobre las tumbas de la perdición gregaria.

El orden criminal, con la masa de la perdición, es el abismo del Ego Único, éstos han invadido, cual insecto despreciable, han contaminado, deteriorado, manchado, eclipsado la plenitud egoísta de los individuos únicos. La catástrofe, el caos, es la necesidad Egoísta que ha creado el orden, es la ejecución del esquema de la civilización, de los productores, de los consumidores, de los idealistas, religiosos, ideólogos, demócratas, de los Hombres. El orden bajo su misma legalidad, es pecador, es la delincuencia personificada. 
La santidad del orden, es el arrebato de la consagración del Ego frente al fuego incendiario de la catástrofe, el que nos librará de las monstruosas obras de la civilización impuesta bajo el manto del Cristianismo. ¡Me complace darle la bienvenida, son inevitables!
El retorno desde la Muerte no será para producir, consumir, obedecer, mandar, castigar, o arrodillarse frente a cualquier ideología desfasada. Es el retorno del rechazo al destino marcado por las ideologías de moda, el rechazo absoluto al paraíso terrenal, el paraíso se ha perdido, lo he destruido, reducido a cenizas, saludad a las tumbas de las masas, donde yacen mis cenizas gregarias. 
Nunca tuve ningún padre en el cielo, tampoco lo quiero en el infierno existencial de la cual soy objeto, soy una huérfana. La salvación ideológica o religiosa no tiene sentido, me veo condenada, abrazándome a mi maldición. Mi peor enemigo son quienes hablan de esperanza, ilusión, salvación, quienes presentan un futuro de alegría, de paz, donde la miseria de la vida moderna no son abordados, pero aún así prometen que cada uno de mis problemas serán resueltos. No han renovado los religiosos e ideólogos nunca su discurso, sólo lo han maquillado, camuflado, transformado.
 
Ideas falsas e irreales que conducen a la decadencia individualista. Doblar, vacilar, bajo un manto oscuro de ilusiones o nociones abstractas, hablan bajo la influencia de la moral o la fe, bajo el esplendor de la mentira más rastrera.
No quiero ninguna moral o fe tanto religiosa como ideológica que me ilumine. Niego la historia, la sociedad, la religión, las ideologías, lo niego todo con el único objetivo de preservar mi unicitidad. Mi delirio egoísta me empuja a la catástrofe, a la desilusión, a la negación… A la muerte asistida. Nunca fue tan lamentable la valoración de la vida, del mundo, cuyo pesos, dimensiones e interpretaciones son falsas.
El punto de partida para romper con el orden, es el egoísmo alzándose, elevándose sobre las ruinas de todo lo vigente, de todo lo supremo, de todo lo moral, de toda legalidad, de toda ética desfasada, de todo humanismo moderno. La muerte es el camino ha seguir, el privilegio de vivir es una farsa. La vida es una mentira, el respeto por la vida es un vil engaño, es la deformación grotesca del Cristianismo materializado. La salvación comienza donde finaliza la vida.
En una existencia que se hunde en la miseria absoluta, el deseo, respeto por la vida se consumirá con la llegada de la solución disolvente, el suicidio masivo asistido. Así se hará la voluntad incendiaria, que así sea la ruina. 
Todo lo que me rodea se desmorona, se desintegra con la negación de los pilares estructurales del presente. Las ciudades son la imagen del paraíso prometido, el mundo es ahora inhabitable. Una reorganización es ahora imposible.  La caridad reorganizativa es un engaño, quien me la enseñe es mi enemigo. En un mundo lleno de insectos cristianos, no se pueden tratar las enfermedades que los diezman, la Muerte es deseable… Así no tendrán que exterminarles.

 NICHIL STICAMENTE

 

 

 

 

 

 

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