EL IMPULSO HACIA LA VERDAD

EL IMPULSO

 

 

 

 

 

 

El intelecto, como medio de asegurar la supervivencia del individuo, donde desarrolla sus principales fuerzas es en el fingimiento; pues éste es el medio por el cual sobreviven los individuos débiles, menos robustos, a los que está vedado luchar por su existencia con cuernos o recia dentadura de fiera.

En el hombre culmina el arte del fingimiento; en él el engaño, el halago, la mentira y el fraude, la hipocresía, la simulación, el vivir con brillo ajeno, el enmascaramiento, el convencionalismo falaz, el hacer la comedia ante sí mismo y los demás, en una palabra, el constante revoloteo alrededor de la sola llama “Vanidad” es hasta tal punto regla y ley que, casi, no hay nada tan inconcebible como el hecho de que entre los hombres haya podido desarrollarse un honesto y puro impulso a la verdad.

 

Están ellos sumergidos en ilusiones y fantasmagorías; su mirada no hace más que deslizarse por sobre la superficie de las cosas, percibiendo “formas”; su sentir no conduce en parte alguna a la verdad, sino que se contenta con recibir estímulos y entretenerse, como si dijéramos, con un juguetón tanteo del lomo de las cosas. Además, durante toda su vida el hombre de noche se deja engañar en sueños, sin que jamás su sentimiento moral haya tratado de impedirlo cuando, según dicen, existen personas que a fuerza de voluntad han logrado dejar de roncar.

 

¡Quésabe el hombre, en definitiva, de sí mismo! Ni siquiera es capaz de visualizarse a sí mismo  cabalmente, tendido como está dentro de una campana de cristal iluminada! ¿No le soslaya la Naturaleza el conocimiento de la mayor parte de las cosas, incluso por lo que a su propio cuerpo se refiere, confinándolo, al margen de las circunvoluciones de sus intestinos, el rápido flujo de los torrentes sanguíneos, las vibraciones de las intrincadas fibras, a una conciencia tan orgullosa como falaz?

 

 

Ha tirado la llave; y iay de la curiosidad fatal que pudiera atisbar por una rendija desde el cuarto de la conciencia y adivinara que el hombre está asentado en lo implacable, lo ávido, lo insaciable, lo asesino, en la indiferencia de su ignorancia, dijérase encaramado, soñando, en el lomo de un tigre! ¿De dónde le viene, dado este estado de cosas, el impulso a la verdad?

 

 

(Visited 33 times, 1 visits today)