EL INDIVIDUO ANTES QUE LAS IDEAS

CULMINACIÓN

 

 

 

 

 

 

 

Cuando pensamos en la metafísica, en metafísica, imposible es no traer al pensamiento la obra del filósofo estagirita, Aristóteles. Obra que sólo pasa a llamarse de tal modo luego de la clasificación de Andrónico de Rodas en el siglo I. En esta obra Aristóteles lo que se propone tratar es, como bien señala Ferrater Mora, “el ser en tanto que ser”; y como es la ciencia que estudia las primeras causas, debe ser llamada filosofía primera, “la cual era la ciencia del ser simplemente como tal, como existente, en oposición al ser como dotado de cualidad, cantidad, etc.”, es decir, exento de las categorías que les son propias a los entes.

Ahora bien, este término de carácter clasificador pasó luego a definir a la metafísica como una “ciencia” que estudia aquello que está más allá del ser físico, aquello que hace que el ser físico sea tal ser físico, sus principios y determinaciones, etc. Con esto surgen problemas que el propio Aristóteles ya advirtió, problemas que llevaron a dos posiciones. La metafísica, como se dijo, trata del ser en tanto ser, trata de “algo” que es más “elevado” en el orden de las cosas, algo “superior, y hasta supremo, en el orden de “lo que es”(…)”, y este “ser”, que es el objeto de estudio, puede entenderse como ontología o bien teología. La primera de estas, la ontología, tratará de las formalidades de tal objeto de estudio. La segunda tratará de Dios, motor inmóvil, “de la substancia separada e inmóvil”.

 

También hay quienes estudiaron el término metafísica de un modo más conceptual y llegaron a hablar de una postfísica y una transfísica, como es el caso de H. Reiner, para quien el primero de estos términos tiene un carácter “más natural” y el segundo uno “sobre natural” pero aun así lo que se mantiene igual entre las distintas significaciones del termino metafísica es su sentido de investigación “formal y los distintos conceptos que se han asociado a ella como lo es ser, trascendental, absoluto, etc. Llegando así a una disciplina que trata de aquello que “funda todo lo que es”.

 

Si bien es con Andrónico de Rodas que la metafísica se acuña como término, aunque haya nacido tan sólo como un concepto clasificador, es en la Edad Media donde la metafísica, ya tomada casi por todos como sinónimo de filosofía, enfrenta algunas de sus grandes problemáticas con respecto a su objeto de estudio y su relación con la teología.

 

Como muchos autores aceptaron la metafísica como ciencia o filosofía primera, que trataba de los primeros principios y de las primeras causas, y como Dios es causa real y radicalmente primera, y como el ser es convertible con la verdad y toda fuente de verdad es Dios, el objeto de la metafísica en Tomas de Aquino, según Ferrater Mora, es Dios, y así se subordina la metafísica a la teología, aunque por otro lado hay quien dice que, en el mismo Aquino, existe una distinción que las separa pues “la teología tiene como fuente la revelación hecha a algunos hombres, la metafísica no emplea más que el intellectus y la ratio, es decir, la razón común a todos los hombres.”.

 

Por otro lado Duns Escoto, a diferencia de lo que dice Ferrater Mora acerca de Tomás de Aquino, toma la metafísica como previa a la teología, pues como la primera es el estudio del ser, “es fundamento para el conocimiento del ser infinito”, es decir, para el ser de la teología, Dios.

Para concluir con la escolástica y sus tratamientos acerca del objeto de la metafísica y así su relación con la teología se puede revisar a Suárez, quien trató casi todas las opiniones con respecto al caso propuestas por los escolásticos identificándolas en seis opiniones:

 

1- El objeto de la metafísica sería el ente considerado en la mayor abstracción posible, tomando los

entes reales, substanciales, accidentales y también los entes de la razón.

2- El objeto de esta disciplina sería el ente real en toda su extensión, no incluyendo a los entes de la

razón por su falta de entidad y realidad.

3- Se señala como único objeto de la metafísica a Dios como supremo ser real.

4- Otra opinión indica que la metafísica tiene como objeto o se ocupa de la substancia o ente

inmaterial, atendiendo exclusivamente a Dios y a las inteligencias.

5- Los predicamentos

6- La substancia como substancia, en cuanto se abstrae de lo material y de lo inmaterial, de lo finito

y de lo infinito.

 

 

Después de un exhaustivo resumen Suárez termina concluyendo que la metafísica es como la determinaron Aristóteles y Tomás de Aquino, como el estudio del ente en cuanto ente, del ser en cuanto ser, concebido como el ser que, sobrepasando todo género, puede ser llamado con toda propiedad un trascendens, un trascendental. Así el principio ens est transcendens es para Suárez, capital en la metafísica.

Llegando a la época moderna, y si tomamos la distinción que realiza André Lalande, podemos decir que la metafísica en su uso se distinguirá según un:

1- Conocimiento de un orden especial de realidades.

2- Modo especial de conocimiento o pensamiento.

 

En el primero podemos encontrar el conocimiento de los seres que no caen bajo los sentidos como cuando Bossuet señala que la metafísica “trata de las cosas más inmateriales, como el ser en general, y en particular de Dios y de los seres intelectuales hechos a su imagen”102 y como cuando Descartes declara que “la metafísica es una prima philosophia que trata de cuestiones como la existencia de Dios y la distinción real entre el alma y el cuerpo del hombre”. Señalemos también, como dice Ferrater Mora, que muchas de las llamadas meditaciones o reflexiones metafísicas trataban de dilucidar, por medio de un razonamiento, problemas que podríamos denominar en lo que ya señalamos como trans-físicos (usando la distinción de Reiner), problemas que caen en la cuestión de la certidumbre y de las primeras verdades o la primera verdad, principio (s) de todo (esto puede deberse al esfuerzo que se mantuvo por un tiempo para sostener o proclamar a la metafísica como ciencia y así hacer posible la búsqueda de una verdad absoluta para alcanzar, por medio de ésta, verdades eternas, inmutables).

 

También cabe señalar en esta primera distinción el conocimiento de lo que son las cosas en sí mismas, por oposición a las apariencias que ellas presentan. Podemos citar al respecto a Schopenhauer cuando dice “Por metafísica entiendo todo presunto conocimiento que quisiera superar el campo de la experiencia posible y por consiguiente la naturaleza, o la apariencia tal cual nos es dada, (…) o para hablar de una manera popular, sobre lo que se oculta detrás de la naturaleza, y la hace posible… Ella (la diferencia entre la física y la metafísica) descansa en general sobre la distinción kantiana entre fenómeno y cosa en sí”

 

Por último, en este mismo grupo incluimos el conocimiento de las verdades morales, del deber ser, del ideal, conformando éstas un orden de realidad superior al de los hechos, y que contienen la razón de ser de éste.

Estas tres “realidades” distintas, especiales, que concuerdan en su carácter inmaterial, incorpóreo, podríamos señalar que a menudo se han definido como una tendencia, como una “indagación de lo Absoluto”, así, como señala Liard, “la metafísica sería la determinación de ese absoluto”, el alcanzar aquella verdad.

 

En la segunda de las distinciones nombradas (modo especial de conocimiento o pensamiento) podemos señalar desde ya que da por supuesta una “realidad” de entidades irreales (inmateriales, incorpóreas) y la cual puede llegar a conocerse, así tenemos el conocimiento absoluto que procura la intuición directa de las cosas, y el conocimiento de la razón, considerada como la única capaz de alcanzar el fondo de las cosas, en consecuencia, los primeros principios de las ciencias físicas y morales, es decir, el conocimiento de aquella verdad primera.

Así señala Franck, “Todas las escuelas filosóficas han reconocido la existencia de una ciencia más general y más elevada que las demás, de una ciencia de los principios a la que todos nuestros conocimientos deben su certeza y su unidad… unos, buscando los principios en la razón o en el fondo invariable de la inteligencia humana, los han extendido a todo lo que existe los han considerado como la expresión exacta de la naturaleza de las cosas y como el fondo constitutivo de todos los seres…: son los metafísicos propiamente dichos” Ahora bien, si revisamos lo dicho con respecto al concepto de metafísica, a su objeto de estudio y en

general, a lo que se entiende como metafísica, al menos hasta aquí, podemos declarar que se ha entendido, más allá de toda superficial diferencia, como la disciplina que estudia lo universal y lo abstracto, el universal-abstracto por primacía, aquello que está “sobre” (entendiéndolo en un sentido jerárquico) todo, pues es condición para que todo se de, aquello que hace que todo sea.

Así para esencia, la ousía; también se añade la existencia de un ser que es condición para la existencia de todo lo demás, de todas las existencias, es decir, Dios, el motor inmóvil. “Es evidente, (…) que hay una esencia eterna, inmóvil y distinta de los objetos sensibles”pues es causa de todo objeto sin tener éste a otro por causa, es decir, no siendo efecto de ningún otro.

De este modo la filosofía primera, la metafísica, es la disciplina que busca aquel universal- abstracto que sustente, que sea principio de todo.

Siguiendo, con Kant se produce un primer cambio notable, o al menos se pretende, en la concepción de la metafísica, sometiéndola a la Crítica, con el fin de fundarla de un modo satisfactorio. Así señala que “se llama filosofía pura a aquella que presenta sus teorías derivándolas exclusivamente de principios a priori. Esta última, cuando es meramente formal, se llama lógica, mas si se limita a determinados objetos del entendimiento recibe el nombre de metafísica”.

De este modo hace la diferencia entre una metafísica de la naturaleza y una metafísica de las costumbres. Aquí la metafísica, de la naturaleza y de las costumbres, es aquella parte pura de la física o leyes de la naturaleza, y ética o leyes de la libertad respectivamente, a diferencia de su otra parte empírica en la física y empírica o antropología práctica en la ética. La lógica, por su parte, como formal no puede tener parte empírica, es enteramente pura.

Pero si bien Kant mantiene la división del mundo clásico para la filosofía (física, ética, lógica) introduce una distinción para él básica, la de conocimiento puro (la razón conoce de modo enteramente a priori) y conocimiento empírico (se apoya en la experiencia), pues “Kant considera que la parte a priori o pura, tanto del conocimiento de la naturaleza (física) como del conocimiento de las costumbres (moral), es el fundamento necesario de la parte empírica”pues la parte empírica debe sostenerse sobre principios inmutables, universales, los cuales sólo se pueden adquirir por medio de un conocimiento a priori, de ahí que todas las ciencias de la razón pura tengan como principios juicios sintéticos a priori.

Con esto tenemos que Kant, si bien pone la metafísica en el centro de la Crítica, entregándole así una reflexión más “aguda”, no hace un cambio en lo que podría ser el concepto de metafísica como lo hemos estado trabajando en estas páginas ya que solo esquematiza la función de la metafísica, mas no altera su sentido al entendimiento, sigue siendo la misma buscadora de los principios que funden, de modo puro, en este caso, la naturaleza y la moral.

 

Hasta ahora, si bien hemos revisado las coy aportaron a tal disciplina no conocieron el término por aspectos temporales pues recordemos que tal término se acuñó, a lo más, en el siglo primero como ya se ha señalado.

 

 

En Platón, como ya se decía, vemos más claramente la idea de la dualidad en la distinción entre mundo o realidad sensible y mundo o realidad inteligible o suprasensible. El mundo sensible es la multiplicidad, y como ya hemos visto, en todos los pensadores anteriores, lo que se buscaba era la unidad que se mantenía igual a sí misma, así el mundo inteligible es para Platón la realidad donde vive esa unidad, es decir, las ideas, que son donde la multiplicidad es unidad. Como señala Ferrater Mora “La idea es la unidad de lo múltiple, pues en la unidad de la idea “se recoge” y “concentra” la multiplicidad.”

Así la realidad de los sentidos no es más que sombras de aquella “verdadera” realidad, que conforma la unidad en sí misma, en la idea de Bien. Por otro lado, es interesante ver como en Platón concuerdan los dos principios anteriores, el del cambio (multiplicidad)114 y el de la unidad (inmutable), y termina subordinando el primero al segundo y uniendo éste en la idea de Bien, pues la multiplicidad no puede ser el verdadero principio, y sin esta unión, la multiplicidad alcanzaría hasta el mundo de las ideas y el intento de fundar el mundo sensible en un mundo inteligible no tendría sentido. De este modo Platón no hace más que de este mundo una sombra en donde la silla que veo en estos instantes no es más que algo que participa de la idea de silla, mas no la silla misma.

 

Al comienzo partimos hablando de Aristóteles y de cómo su obra pasa a llamarse Metafísica, por Andrónico de Rodas, allá por el siglo I. Ahora veremos, más que el concepto de Metafísica, su método de investigación. Aristóteles, como se señaló, lo que realizaba era el estudio del ente en cuanto ente, es decir, despojado, “libre”, de todas sus categorías. Pero ¿cómo llega a esto, cómo lo hace? El estagirita habla de una ciencia que estudia los primeros principios y primeras causas. Identifica en un comienzo cuatro causas. Luego, puesto que se trata de los primeros principios y causas, se tomará al ente no en  tanto sus accidentes, sino, como ya se dijo, el ente en tanto que ente, pues es primero y de eso trata la ciencia o filosofía primera. De este modo llega a la sustancia, a la ousía, que es aquello de lo cual todo se predica no siendo predicado de ninguna. Aristóteles habla de que todo ente se da con distintas categorías tales como cualidad, cantidad, relación, accidente, pasión, lugar, tiempo, entre otras116, y todas éstas se predican de una sola categoría, la entidad, pues ésta siendo el sustrato que todo lo sostiene, no puede no ser, si el ente es, no igual la cualidad o cualesquiera de las otras categorías.

 

En el capítulo anterior señalamos que para Stirner, los antiguos y los modernos, el mundo y el espíritu,respectivamente, fueron una verdad, “verdad, cuya falsedad buscaron y llegaron a penetrar”. ¿Y qué es esto sino el método metafísico clásico de los fantasmas? ¿No busca ésta lo falso en lo que ve? ¿No se reduce a esto la distinción entre fenómeno y “cosa en sí”? En efecto, como vimos en los párrafos anteriores, la metafísica no se reduce más que a aquella disciplina que escudriña en la imaginación en busca de aquel principio que hace que todo lo que es sea. Aquella disciplina que ha hecho de los pensamientos, de las ideas, del espíritu, su objeto de estudio.

Ahora bien, los antiguos, los modernos ¿Emprendieron esta búsqueda del absoluto? claro que sí. Sino de qué otro modo podría haber engendrado el primero al segundo, y éste a su vez continuado su búsqueda ya en la idea de Hombre. Aquí lo que encontramos es que la idea de humanidad, de Hombre, de libertad, de verdad, de lo que sea, no son más que otros miembros de los objetos de aquella disciplina llamada metafísica. La corporeidad e in-corporeidad como contradicción inmersa en la metafísica, pues ésta, como señalamos, trata de aquello inmaterial como lo es el ser del ente, nos hace recordar la distinción de Stirner para optar por el individuo antes que las ideas.

 

 

 

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