HACIA LA NADA CREADORA VI

NOVATORE

 

 

 

 

 

 

VI

¿Qué ha renovado la guerra?

¿Dónde esta la transfiguración heroica del espíritu?

¿Donde tienen colgadas las tablas fosforescentes de los nuevos valores humanos?

¿En que templo han sido depuestas las sagradas ánforas de oro che encierran los corazones luminosos y flamantes de los heroes dominadores y creadores?

¿Dónde está el esplendor majestuoso del gran y nuevo mediodía?

Ríos temerosos de sangre lavaron todos las glebas y recorrieron todos los senderos del mundo.

Torrentes espantosos de lágrimas hicieron resonar los ecos de su desgarrador lamento a través de los vórtices de toda la tierra: montañas de huesos y de restos humanos en todas partes blanquearon y en todas partes se pudrieron al sol.

Pero nada se transformó, ¡nada evolucionó!

Solo el vientre burgués eructó de saciedad y el proletario gritó por demasiada hambre.

¡Ya basta!

Con Karl Marx el alma humana descendió al intestino.

El rugido que hoy pasa sobre el mundo es siempre un rugido del vientre.

Pueda nuestra voluntad transformarlo en grito del alma.

En tormenta espiritual.

En grito de libre vida.

En huracán de relámpagos.

Pueda nuestro fulgor descomponer la realidad del presente, destrozar la puerta de lo desconocido misterio de nuestro sueño anhelado, y mostrarnos la belleza suprema del hombre liberado.

Porque nosotros somos los locos precursores del tiempo.

Las hogueras.

Los faros.

Las señales.

Los primeros anuncios

 

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