HACIA LA NADA CREADORA XI

NOVATORE

 

 

 

 

 

 

 

Ya ha quedado demostrado…
¡La vida es dolor!


¡Pero nosotros hemos aprendido a amar el dolor, para amar la vida!
Porque amando el dolor hemos aprendido a luchar.
Y en la lucha – en la lucha solamente – está el gozo de nuestro vivir.
Permanecer suspendidos a la mitad no es tarea para nosotros.
El círculo de en medio1 simboliza el viejo “sí y no”.
La impotencia del vivir y del morir.
Es el círculo del socialismo, de la piedad y de la fe.
Pero nosotros no somos socialistas…
Somos anarquistas. E individualistas, y nihilistas, y aristocráticos.
Porque venimos de los montes.
Desde la proximidad a las estrellas.
Venimos desde lo alto: ¡para reír y maldecir!
Hemos venido para encender sobre la tierra una selva de hogueras, para iluminarla a
lo largo de la noche
que precede el gran mediodía.
Y nuestras hogueras se apagarán solamente cuando el incendio del sol descubra
mejestuoso sobre el mar. Y se ese día no debiese llegar,
nuestras hogueras continuarán crepitando
trágicamente entre las tinieblas de la noche eterna.
Porque nosotros amamos todo aquello que es grande.
¡Somos amantes de cada milagro, los hacedores de cada prodigio, los creadores de
cada maravilla!
Sí: ¡lo sabemos!…
Hay cosas grandes tanto en el bien como en el mal.

¡Pero nosotros vivimos más allá del bien y del mal, porque todo aquello que es grande
pertenece a la belleza!
También el “delito”.
También la “perversidad”.
¡También el “dolor”!
¡Y nosotros queremos ser grandes como nuestro delito!
Para no calumniarlo:
¡Queremos ser grandes como nuestra perversidad!
Para volverla consciente.
Queremos ser grandes como nuestro dolor.
Para ser dignos.
Porque venimos desde lo alto. Desde la casa de la Belleza.
Hemos venido para encender sobre la tierra una selva de hogueras para iluminarla a lo
largo de la noche que
precede el gran mediodía.
Hasta la hora en que el incendio del sol explotará majestuoso sobre el mar.
Porque queremos celebrar la fiesta del gran prodigio humano.
Queremos que nuestra alma vibre en un nuevo sueño.
Queremos que de este trágico ocaso social nuestro “yo” salga calmado y ardiente de
luz universal.
Porque somos los nihilistas de los fantasmas sociales.
Porque sentimos la voz de la sangre gritar bajo tierra.
Preparemos los antiminas y las antorchas, oh jóvenes mineros.
El abismo nos espera. Precipitémonos al fondo: ¡Hacia la nada creadora!

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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