LA REDUCCIÓN Y EL SOLIPSISMO APARENTE

SOLIPSISMO Q

 

 

 

 

 

Hemos visto que los dos sentidos de solipsismo hasta eihora comentados se reducen a uno, por lo demás Inadmisible. Sin embargo. Husserl habla del solipsismo; de un “experimento solipsista””; de una apariencia de solipsismo; de que como fenomenólogo “soy necesariamente solipsista” y de que al comienzohemos de “proyectctr una fenomenología solipsista”^^. ¿Es esta fenomenología sollpsista con un sollpsismo aparente?

 

En las Meditaciones cartesianas nos dice Husserl: “Parece (es scheinü que el objeto no sólo primero sino también único [de la fenomenología) es y puede ser sólo mi yo trascendental, el yo del que filosofa”^*. La fenomenología empieza “como egología pura” y así nos condena “wie es scheinf (como parece) a un sollpsismo trascendental. Esa “egología pura” es sollpsista. ¿Es este sollpsismo al que aparentemente nos condena la fenomenología el mismo que el de la egología sollpsista? La respuesta, como intentaremos probar, es que aquí se sobreponen otros dos conceptos de sollpsismo, por una parte el sollpsismo aparente y por otra el fenomenológico- trascendental, cuyo sentido trataremos de delimitar en la sección siguiente. Este último es auténtico, y ha de ser radicalmente diferenciado del aparente.

 

Sobra decir que ya no nos movemos en el sollpsismo natural escéptico, que propiamente era también aparente, pues se disolvía a sí mismo, sino que nos movemos ya en un sollpsismo trascendental como consecuencia -por lo menos aparentemente- de la reducción trascendental. ¿Por qué dice Husserl que la reducción lleva la apariencia de un sollpsismo? ¿Qué es este sollpsismo aparente resultado de la reducción?

Antes de seguir adelante conviene advertir que la frase husserliana ‘es scheint, (parece o aparece) como muy bien anota Theunissen^”, tiene dos sentidos: el de ‘anscheinend, en el sentido de ‘revelar la situación real’, por un lado, y por otro, el de ‘scheinbar’, en el sentido de que lo revelado se manifiesta como ‘mera apariencia”.

 

Aplicado al sollpsismo aparente podemos decir que al principio ‘aparente’ significa lo primero, e.d. que con la reducciónla fenomenología se revela como solipsista, porque la reducción descubriría la situación real de aquella ciencia apodícticamente fundada; pero después ese revelarse como solipsista se ha de desvanecer en puro Schein, en mera apariencia. De cihí que la pregunta clave sea por qué la reducción lleva “aparentemente” el solipsismo mientras que “su desarrollo consecuente de acuerdo a su propio a su propio sentido lleva a una fenomenología de la Intersubjetividad trascendental”^^, de forma que “la reducción al yo trascendental sólo lleva la apariencia [den Schein) de una ciencia que ha de permanecer solipsista.” (ib.).

¿No habrá quizás en el mismo concepto de la reducción algo que impida ver con toda claridad aquel sentido que, desarrollado, lleva a la fenomenología intersubjetiva? Ese núcleo confuso seria, por otro lado, el que motiva el solipsismo aparente.

 

 

Por otra parte sabemos por el mismo Husserl que el mantener el solipsismo apeirente inicial es “un malentender el verdadero sentido de la reducción fenomenológica”^’^.

 

La apariencia del solipsismo en la esfera trascendental no se refiere solamente al solipsismo de la trascendentalidad sino también y fundamentalmente a la trascendentalidad del solipsismo.

 

En realidad ambas afirmaciones son equivalentes. Si la esfera trascendental no es solipsista porque su solipsismo es aparente, es que del solipsismo no se puede afirmar la trascendentalidad. Esto nos indica que el elemento que se ha de dar en la reducción para motivarlo no es trascendental. El solipsismo apeirentemente trascendental, que sigue a la puesta en práctica de la reducción trascendental, es sólo aparentemente trascendental porque en realidad es natviral. En consecuencia el núcleo de la reducción que lo motiva es también natural, e.d. un núcleo cuya conceptualidad es natural y que por tanto sólo en la actitud natural puede afirmarse.

 

¿De dónde proviene esta intromisión en el seno de la reducción trascendental de un núcleo natural? Indudablemente de la necesidad del comienzo. La fenomenología trascendental, que se ha de iniciar con la reducción trascendental, empieza necesaria-mente en la actitud natural, ha de empezar mundanamente. La reducción tiene necesariamente su “welüichen Einsat¿’^^, por usar las acertadas palabras de E. Fink, es decir, su comienzo mundano.

 

Mantener en la reducción este “welüichen Einsatzl’, esta irrupción mundana, es lo que lleva al solipsismo trascendental aparente.

 

Sin embargo, no faltarán quienes opinen que Husserl contradice esta opinión, que por otro lado está aún por determinar, en la que nos remitimos a la irrupción mundana de la reducción, a su “irrupción mundana”. En efecto, el solipsismo sería la posición exclusiva -por supuesto en laesfera trascendental de mi propio yo como existente, teniendo que ser tomados todos los demás como meros fenómenos: “ciertamente pertenece al sentido de la reducción trascendental que al comienzo no pone ninguna otra cosa como existente sino el yo y lo que está contenido en él’^^, porque sólo él se muestra como apodíctico, mientras que todo lo demás se manifiesta como mera” Wircklichkeitsanspruch’, mera pretensión de ser^°, que podría ser un sueño coherente^’. La apodicticidad del yo se afirma frente a la presuntividad de todo lo demás, quepermanece en el mismo sentido que tenía cintes pero sólo como “gemeinC, sólo como mención.

 

No podemos detenemos en un análisis serio del proceso de la primera “Meditación cartesiana” de Husserl, que intenta ponemos en el camino de lo apodíctico como única posibilidad de fundamentación de una ciencia estricta. Es indudable que las consideraciones allí expuestas sobre la evidencia, la apodicticidad, etc. Son válidas también para la fenomenología trascendental, e.d. son ‘neutrales”, en terminología técnica; pero en el momento en que estas consideraciones ham de motivar el paso a la trascendentalidad, han de dejar su carácter neutral para moldearse de nuevosegún la conceptualidad natural adhiriéndose al “camino cartesiano” del que habla Husserl.

 

El hecho mismo de que Husserl considere el verdadero desarrollo de la reducción como una “wesentliche Abweichung vom Cartesianischen Gang”^’^, ratifica, en primer lugar, que el ceimino seguido hasta ahora es el cartesiano; en segundo lugar, que ese motivo ceurtesiano es el que provoca la apariencia de solipsismo, y finalmente, que el desarrollo mismo de la reducción llevada a reducción a la intersubjetividad, es incompatible con la vía cartesiana, vía, como hemos dicho, emprendida también en el cap. II de la “meditación fenomenológica fundamental” de Ideen I.

 

La raíz del solipsismo trascendental aparente está de nuevo en la critica natural-Ccirtesiana de la experiencia, y el motivo para que se meta en la esfera trascendental está en que la reducción,queteóricam( nte ha de supercir la actitud natural, es entendida a partir de su inserción mundana, de su “irrupción mundana!’.

 

Pero si, por otro lado, es posible esa “Abweichung”, es porque en la reducción ha de haber un elemento distinto del cartesiano que posibilite la superación o descubrimiento del solipsismo aparente como mera apariencia. Mientras la reducción trascendental lleve el “Schein”, la apctriencia del solipsismo, es que no es propiEunente trascendental, que está minada por la actitud natural, por una conceptualidad natural, y en definitiva, por el planteamiento de la epojé con su consecuencia, el solipsismo escéptico.

 

El solipsismo aparente no es otra cosa sino la intromisión del solipsismo escéptico en la esfera trascendental, que por esa misma intromisión deja de ser trascendental. Si la reducción ha de ser la consecución de la esfera trascendental, ha de superar la actitud natural y con ella su propia irrupción mundana, su propio “weltlichen Einsat¿’, en el que se funda el solipsismo, tanto el escéptico como el aparente. La reducción ha de superar la conceptualidad básica natural de la epojé y del solipsismo consecuente si ha de ser reducción trascendental. El solipsismo trascendental aparente indica que la reducción no descubre la esfera trascendentalporque es entendida a peulir de la epojé. Sólo puede descubrirlasi es entendida Independiente de esa conceptualidad natural de la epojé.

 

 

 

 

 

 

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