SOLIPSISMO EN RELACIÓN DE LA INTERSUBJETIVIDAD

SOL (2)

 

 

 

 

 

Husserl relaciona el problema del solipsismo con la teoría de la intersubjetividad cuando señala, en el epílogo a Ideas, que en exposiciones primeras de la fenomenología trascendental falta:

 

[…] la toma de posición explícita sobre el problema del solipsismo trascendental, o sea, sobre la intersubjetividad trascendental, sobre la referencia esencial del mundo objetivo que tiene validez para mí a los otros que tienen validez para mí.

 

Husserl establece dos modos de entender el problema del solipsismo en relación con la experiencia de lo extraño. Estos dos modos pueden subsumirse en las dos formas de solipsismo presentadas.

 

Por un lado, solipsismo puede significar el mundo constituido exclusivamente en mí, es decir, se plantea la posibilidad de imaginar que un sujeto, queexiste solo en un mundo circundante, no remitiera en lo más mínimo su sentido de ser a otros. Por otro lado, el solipsismo parece ser inevitable, en tanto el mundo, que es para mí, agota su sentido de ser sólo a partir de la conciencia del sujeto meditante. En otras palabras, si el mundo extrae su sentido a partir de mi conciencia, entonces ¿cómo evitar el solipsismo?

 

A partir, de esta consideración, Husserl plantea una posible objeción:

 

Si el mundo sólo es el sistema de polos de intencionalidad inmanente de la así

llamada experiencia objetiva, esto es, me es inmanente, aun cuando bajo la idea

de un mundo identificable hacia el infinito en mi inmanencia en verificación

concordante, entonces soy un solus ipse.

 

 

Ateniéndonos a esta doble consideración, se puede establecer que el primer modo de entender el solipsismo es más bien gnoseológico, en tanto se plantea que el sujeto no remite sus sentidos constituidos a otros sujetos, lo cual equivale a decir que todos los sentidos que posee son constituidos exclusivamente y sólo a partir de él, pero ello no implica que no existan otros sujetos constituyentes.

Por otra parte, puede establecerse que el segundo modo de considerar al solipsismo es más bien metafísico puesto que la cuestión se plantea en términos de si existe otra conciencia que también sea dadora de sentido.

 

Podemos adelantar, como lo hace el mismo Husserl, que la respuesta a esta situación se encuentra en el hecho de que el mundo se revelará, una vez que la reducción trascendental sea ejecutada completamente como “unidad de mis experiencias, pero no como mera unidad de mis experiencias (efectivas y posibles naturalmente), sino en su sentido propio según unidad de experiencia intersubjetiva.

 

 

Cabe recordar que la V. Meditación se inicia con el problema del solipsismo, con aquella “objeción que podría parecer seria” y ello se debe a que la consecuencia de la IV Meditación, como señala Ricoeur, es que el sentido del mundo termina siendo sólo una explicitación del ego, la exégesis de su vida concreta.

 

Esta situación monadológica implica que el ego absorba en sí mismo todas las diferencias. Si el sentido del otro se constituye en y a partirde mí, se plantea el problema acerca de cómo es que el otro ego conserva, sin embargo, una originalidad, una especificidad.

 

Al intentar hacer frente a esta dificultad, Husserl debe conciliar dos exigencias aparentemente opuestas. Por un lado, debe llevar a cabo la reducción hasta su ejecución final y mantenerse en la constitución del sentido “otro” en y a partir de mí, y, por el otro, si quiere constituir al otro en cuanto tal, sin anular su alteridad, debe tener en cuenta la originalidad, la especificidad de la experiencia del otro, precisamente como experiencia de otro yo distinto al mío.

 

Habiendo planteado el problema en relación con la experiencia del otro, se analizará a continuación cómo la fenomenología refuta tanto al solipsismo metafísico como al solipsismo gnoseológico.

 

 

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